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Miguel La Corte en »Ensamble«. Foto: Mónica Pupo

Sonidos de la costa en lienzos y percusión

En la exposición Ensamble, presentada en la Galería Carmen Araujo, el músico y artista sonoro Miguel La Corte une fuerzas con el luthier Armando Pantoja y el artista visual Pepe López para crear una experiencia sensorial que conecta el ritmo y la tradición de Todasana, pueblo ubicado en el estado Vargas, con el arte contemporáneo. La fusión de solenoides, tambores y color transforma las obras en un espacio inmersivo que integra lo visual y lo auditivo, llevando al espectador a una reflexión profunda sobre la cultura costeña de Venezuela. A continuación, presentamos una entrevista con Miguel La Corte, quien comparte detalles sobre el proceso creativo detrás de esta obra colaborativa.

Entrevista a Miguel La Corte

¿Podría presentarse y contarnos sobre la muestra?

Claro, soy Miguel La Corte y estamos aquí en la Galería Carmen Araujo con la exposición Ensamble, que estará abierta hasta el 24 de noviembre. En esta sala estamos rodeados por seis obras que combinan pintura y percusión. Cada obra tiene una pintura de Pepe López y un sistema de solenoides que yo desarrollé. Además, en el centro hay un tambor palitero hecho por Armando Pantoja, pintado también por Pepe, y creado a partir de un árbol de aguacate. La idea era ensamblar los ritmos tradicionales de Todasana y darles una reinterpretación contemporánea a través de la tecnología.

¿Cómo fue el proceso de colaboración con Pepe López y Armando Pantoja?

He trabajado en instalaciones de sonido por varios años, y Pepe conocía mi trabajo. Hablamos de colaborar, y hace unos meses me invitó a Todasana. Ahí conocí a Armando, quien me enseñó los ritmos tradicionales que él toca: el macizón y la perra. Los grabé, los codifiqué y diseñé un sistema de percusión con solenoides, programado para que esos ritmos se desfasen en ciclos de 20 minutos. Esto crea momentos de silencio y de sonido completo, dependiendo del azar y de las características de cada pintura, como el color.

¿Este tipo de instalaciones es algo que había experimentado antes?

No exactamente con ritmos, pero en otras oportunidades he trabajado instalaciones de sonido y proyectos colaborativos en línea. Por ejemplo, he diseñado instrumentos que funcionan en Internet para crear música de forma colectiva. También hice una instalación en la Hacienda La Trinidad, con paneles que reproducían voces generadas en la sala. Para mí, Ensamble es una «instalación de ritmo», un concepto donde los ritmos tradicionales y las pinturas interactúan en un ambiente sonoro.

¿Qué espera que los visitantes se lleven de esta exposición?

Cada persona digiere la obra a su manera. Me ha impresionado cómo el público parece reconocer el origen costeño de los ritmos al escucharlos, aunque no identifiquen el ritmo exacto. Lo más importante para mí es archivar y preservar estos ritmos. Los ritmos son tecnología cultural; son una forma de comunicación que antecede al lenguaje hablado. Creo que cada ritmo lleva un código cultural, una huella que debemos conservar y adaptar a los medios digitales.

Esta fusión entre lo visual y lo auditivo es única. ¿Qué papel tienen las pinturas en este contexto?

Las pinturas de Pepe son bocetos que él ha hecho para tambores tradicionales. Cuando ves los tambores, puedes entender la relación entre el color y el ritmo, cómo se complementan visual y sonoramente. Al final, las pinturas y los tambores se retroalimentan, creando un lenguaje artístico completo que dialoga con la tradición y el sonido.

Gracias, Miguel, por compartir esta experiencia con nosotros.

Gracias a ti.


La exposición Ensamble crea una experiencia inmersiva que fusiona lo visual con lo sonoro a través de una selección minimalista de seis pinturas y un tambor. Las obras de Pepe López se conectan con la intervención sonora de Miguel La Corte, quien, utilizando solenoides y programación, traduce las composiciones visuales en ritmo y sonido. A esta propuesta se suma la presencia del tambor creado por Armando Pantoja, cuya incorporación completa una convergencia donde el color y la música encuentran una clave rítmica, evocando la esencia del tiempo y la identidad cultural de Todasana.

Lo destacado de esta muestra es la intención detrás de cada pieza. La limitada cantidad de obras invita a una experiencia concentrada, donde la repetición rítmica y el movimiento en el color de las pinturas generan una atmósfera introspectiva. Esta simplicidad, aunque favorece el enfoque y la reflexión, puede resultar desafiante para algunos visitantes que tal vez esperen una mayor diversidad de estímulos visuales y sonoros.

Ensamble logra equilibrar tradición y modernidad. Al interpretar los ritmos «Perra» y «Macizón» de la cultura afro-venezolana, La Corte transforma los elementos abstractos de las pinturas en patrones de sonido que se sincronizan con la esencia de las festividades de San Juan. Este acto de traducción y reinterpretación arriesgado abre un espacio para reflexionar sobre cómo el arte puede encarnar y reinterpretar aspectos de nuestra identidad cultural.

Aunque la muestra tiene una fuerza conceptual clara y una ejecución técnica sólida, podría beneficiarse de una mayor contextualización. Incluir explicaciones detalladas sobre la relación entre color y sonido, así como las conexiones entre los ritmos afro-venezolanos y la abstracción visual, enriquecería la comprensión del público y ampliaría la experiencia.

Ensamble representa un experimento audaz de fusión entre tradición y actualidad, donde tres artistas de diferentes disciplinas traspasan los límites de sus especialidades para crear una experiencia sensorial única. Pepe López, Armando Pantoja y Miguel La Corte exploran la identidad cultural venezolana a través de un lenguaje híbrido de ritmo, color y sonido, invitando al espectador a “ver” el sonido y “escuchar” el color.

La exposición destaca especialmente por su capacidad para reinterpretar la esencia de los tambores cumacos, instrumentos fundamentales en las celebraciones de San Juan en Todasana, en el contexto del arte contemporáneo. Las pinturas de López, que son bocetos para estos tambores, utilizan un lenguaje cromático vibrante que evoca el pulso de las festividades afro-venezolanas. Al ser intervenidas por La Corte, el color se transforma en sonido, y el ritmo se convierte en un medio expresivo que conecta lo visual y lo musical, abriendo una nueva interpretación del arte abstracto.

Una de las fortalezas de Ensamble es su respeto hacia la autenticidad de la cultura tradicional. Armando Pantoja, como luthier y músico, no solo aporta su conocimiento de los tambores y repiques tradicionales, sino también una profunda conexión con las raíces afro-venezolanas. Esta autenticidad se amplifica cuando Miguel La Corte, mediante tecnología, hace tangible el ritmo en un formato contemporáneo, fusionando el saber ancestral con el lenguaje digital y explorando las posibilidades de nuestra “condición moderna-cibernética”.

Sin embargo, la exposición podría enriquecerse con mayor interactividad. Incorporar elementos que permitan a los espectadores experimentar el proceso creativo detrás de los tambores o los sonidos, como proyecciones o estaciones de escucha, facilitaría una comprensión más profunda de los repiques de Perra y Macizón y del ensamblaje entre color y sonido. Este tipo de inmersión aumentaría la conexión del público con el concepto de “sincronización social” que los artistas buscan transmitir.

En resumen, Ensamble es una propuesta desafiante y significativa que revaloriza los elementos tradicionales en un lenguaje contemporáneo, cuestionando las barreras entre disciplinas artísticas. La curaduría, que da voz tanto a la cultura como a la tecnología, nos invita a reflexionar sobre nuestras raíces y sobre nuestra identidad en un mundo en constante cambio. La colaboración entre López, Pantoja y La Corte establece un diálogo enriquecedor entre pasado y presente, que resuena con una universalidad profundamente humana.

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