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Dr. Andrea Baldi, director del Instituto Italiano de Cultura de Caracas. Foto: Mónica Pupo

Andrea Baldi:
Un puente entre culturas

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El Dr. Andrea Baldi, director del Instituto Italiano de Cultura de Caracas desde diciembre de 2022, se despide de su rol tras dos años de fructífera labor. Con una trayectoria diplomática que lo llevó a países tan diversos como el Líbano, Brasil, India y ahora Venezuela, Baldi ha sido un puente entre Italia y las culturas locales, adaptando su enfoque según las necesidades y tradiciones de cada región.

Melómano apasionado y admirador del Sistema Nacional de Orquestas, Baldi deja un legado que incluye exposiciones fotográficas de renombre, conciertos memorables y proyectos de intercambio cultural. En esta entrevista reflexiona sobre los desafíos y logros de su gestión, además de compartir su visión sobre el futuro de la colaboración cultural entre Italia y Venezuela.

¿Cómo ha adaptado las iniciativas culturales italianas para conectar con las tradiciones locales en los países en los que ha trabajado?

—Es una pregunta muy importante, porque en cada país al que vas no puedes repetir lo que has hecho en otros lugares. La cultura es diferente, el público tiene características distintas y varían los intereses hacia la cultura italiana. Aquí, en Venezuela, es un poco más fácil porque hay una fuerte presencia de inmigrantes italianos que han influido en la cultura local.

Mi labor principal es presentar la cultura italiana, pero también busco incorporar cooperación cultural, aunque esto no forme parte específica de mi trabajo. Siempre que puedo, trato de conectar a intelectuales o artistas locales con sus homólogos en Italia. No siempre es sencillo, pero en algunas ocasiones he logrado establecer vínculos significativos.

¿Podría compartir algún ejemplo concreto de proyectos o colaboraciones que haya logrado establecer?

—Un proyecto del que me siento orgulloso fue el intercambio entre dos escritores, uno italiano y uno venezolano, ambos profesores de escritura creativa. Trabajaron con ocho jóvenes escritores —cuatro italianos y cuatro venezolanos— que aún no habían sido publicados. Cada uno escribió textos breves inspirados en los cuatro elementos de la naturaleza: agua, tierra, fuego y aire.

Los relatos en la publicación «Los elementos y el hado» fueron traducidos entre italiano y español, y se publicó un libro con estas obras. Los autores italianos visitaron Venezuela para presentar el proyecto junto a los venezolanos en eventos como la FILUC, universidades y en varias librerías de Caracas. Fue una experiencia enriquecedora y un ejemplo claro de cooperación cultural.

Otro proyecto significativo fue la colaboración con el Sistema Nacional de Orquestas. Músicos italianos dictaron masterclasses, y aunque trabajamos extensamente con esta institución, también diversifiqué nuestras alianzas con otras asociaciones musicales. Creo que es esencial fomentar un panorama cultural más amplio y diverso.

Recientemente tuvimos la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo ¿Cómo fue esta experiencia?

—Nos enfocamos en las raíces de la cocina italiana y su evolución. Trabajamos con dos chefs italianos para explorar la “cocina pobre”, destacando los piatti scappati (platos escapados), donde ingredientes costosos eran reemplazados por opciones más accesibles.

Organizamos una cena en la Quinta Samambaya con cinco platos representativos que recorrieron Italia desde Sicilia hasta Friuli. Por ejemplo, en la caponata siciliana, tradicionalmente preparada con el pez capone, los campesinos sustituyeron este ingrediente por berenjenas. Esta experiencia fascinó a los asistentes y demostró cómo la historia de la cocina refleja el ingenio cultural.

Al repasar su gestión, ¿Cuáles considera que fueron sus logros más importantes?

—El objetivo era reposicionar la cultura italiana en un nivel importante aquí en Venezuela, pero no de manera superficial. Mi experiencia en este trabajo es amplia, ya que llevo aproximadamente 17 años desempeñándome en este campo. Además, durante seis años no hubo un director aquí, lo que dificultó la organización de eventos por parte de la embajada. Es importante señalar que la embajada tiene un enfoque político, mientras que el Instituto se encarga del trabajo cultural, y nosotros estamos formados específicamente para llevar a cabo esta labor.

¿Qué desafíos ha enfrentado al fomentar el intercambio cultural entre Italia?

—El principal desafío ha sido la burocracia. En ocasiones, la falta de respuesta o las diferencias en los ritmos de trabajo entre Italia y Venezuela dificultan avanzar con rapidez.

¿Hay algún evento o proyecto específico del que se sienta particularmente orgulloso durante su tiempo aquí?

—Las dos ediciones de la Semana de la Cocina Italiana en el Mundo fueron muy buenas. También el festival de cine italiano, con películas hermosas que el público apreció mucho. Además, organizamos algunos conciertos en colaboración con el Sistema Nacional de Orquestas. En el campo de la fotografía, destacaron las exhibiciones de Letizia Battaglia y Gabriele Basilico. Traer a Caracas al escritor italiano Alessandro Baricco. El concierto de Puccini.

Deseo felicitarlo y expresarle mi agradecimiento por haber traído al país dos exposiciones de fotógrafos italianos de gran relevancia, cuyos trabajos eran, para muchos de nosotros, desconocidos. ¿Qué opina sobre el hecho de que estas obras hayan sido tan poco conocidos entre los venezolanos?

—Estoy muy feliz de haberlos presentado aquí. Son dos fotógrafos muy importantes en Italia. Letizia Battaglia es emocionalmente muy intensa, mientras que Basilico tiene una capacidad impresionante para capturar los detalles, influenciado por su formación como arquitecto. Battaglia fotografiaba personas; Basilico, la arquitectura de las ciudades.

¿Hay algún artista o movimiento cultural venezolano que le haya sorprendido?

—Sin duda, los músicos. Este año invitamos a Gloria Campaner, una pianista reconocida en Italia. Tras dar un masterclass en el Sistema Nacional de Orquestas, me dijo: “¡Qué músicos tan buenos! Incluso los que están al fondo tocan increíblemente bien, algo que no siempre ocurre en Italia”. Si pudiera, me llevaría a toda la orquesta.

¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?

—La posibilidad de entrar en contacto con diferentes culturas. No soy un turista; vivo en el país y tengo que conocerlo para poder trabajar. Aprendo cómo se organizan las personas, su día a día, su comida, todo.

¿Qué consejo le daría a su sucesor sobre cómo dirigir el Instituto Italiano de Cultura de Caracas?

—Primero, reorganizar el instituto. Tenemos un proyecto de reestructuración que no pude comenzar porque tardamos en obtener la autorización de la Alcaldía. Ahora que la tenemos, yo salgo en 20 días y no tendré tiempo de iniciarlo. Es muy importante que el Instituto tenga una visibilidad física, que permita organizar eventos culturales en sus propias instalaciones. Las personas deben saber que el Instituto Italiano de Cultura es un centro cultural en Caracas, no solo un organizador de eventos en otros lugares.

¿Qué mensaje le gustaría dejar a la comunidad ítalo-venezolana al jubilarse?

—Mi tarea aquí ha sido presentar la cultura italiana en el país. No se trata solo de los ítalo-venezolanos, sino de todos los venezolanos. Quiero decirles a los descendientes de italianos que Italia ha evolucionado; ya no es la misma cultura que trajeron sus abuelos o padres hace 60 o 70 años. Es algo diferente.

¿Cómo ve el futuro de la colaboración cultural entre Italia y Venezuela en los próximos años

—Creo que será muy positivo. Aquí hay un hambre de cultura increíble. Aunque organizar eventos puede ser complicado, siempre hay un público entusiasta. Si mi sucesor continúa en esta línea, la colaboración seguirá siendo exitosa.

Si pudiera llevarse algo de Venezuela, tangible o intangible, ¿Qué sería?

—Canaima. Es uno de los lugares más impresionantes que he visitado. Me encantaría regresar algún día, aunque no sé si será posible. También siento una gran admiración por Roraima y el Delta del Orinoco. Estos paisajes son únicos y representan la riqueza natural de este país.

Después de tantos años dedicados a la diplomacia cultural, ¿Qué sigue para usted?

—Primero, descansar. Felizmente regreso a Italia, viviré en Roma. El 2025 será un año muy especial por el Jubileo, que será una locura. Necesito una pausa antes de cualquier otra cosa.

El Dr. Andrea Baldi culmina su gestión en Venezuela con un concierto exclusivo, “Ecos de Italia”, programado para el sábado 7 de diciembre en la Quinta Anauco, en Caracas. Este evento, a cargo de los músicos Lorenzo Bernardi (guitarra) y Tommaso Benciolini (flauta), no solo marca su despedida, sino también el cierre de la programación cultural de 2024 del Instituto Italiano de Cultura de Caracas.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Walter Elías

    Muy interesante entrevista como ya Monica Pupo nos tiene acostumbrados.

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