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Rubén Rojas, Daniel Torrealba, Felicia Santana y Miro Popic. Fotos: Mónica Pupo

Venezuela Gastronómica celebra la tradición de la hallaca con evento virtual

Venezuela Gastronómica realizó el martes 19 de noviembre un evento virtual desde la Biblioteca Pedro Grases, especialmente en la sala Armando Scannone de la Universidad Metropolitana (UNIMET), con transmisión en vivo a través de su canal de YouTube. En esta sesión, el panel de expertos abordó uno de los símbolos más representativos de la gastronomía venezolana: la hallaca. La conversación reunió a destacados profesionales como Felicia Santana, Miro Popic, y Daniel Torrealba, con la participación especial de Claudia Calderón, chef radicada en Barcelona, y Yelitza Acosta, quien se conectó desde Maturín, con la moderación del periodista Rubén Rojas.

Este evento, seguido por miles de personas dentro y fuera de Venezuela, ofreció un espacio de reflexión sobre la hallaca como patrimonio cultural. Durante la discusión, los expertos abordaron las técnicas de preparación y las variaciones regionales del plato, así como también el significado profundo y vínculo emocional que conecta a los venezolanos alrededor del mundo. Miro Popic, periodista y crítico gastronómico, planteó una pregunta clave al inicio del panel: “¿Somos venezolanos porque comemos hallacas o comemos hallacas porque somos Venezuela?”, poniendo de manifiesto el valor simbólico que tiene este plato para la identidad nacional. Además, Popic destacó que “la hallaca es más que nutriente, la hallaca es un sentimiento, la hallaca es un sentimiento alegre que se come”, enfatizando la carga emocional que conlleva su preparación y consumo.

Felicia Santana, una de las primeras mujeres en la cocina pública venezolana, compartió su experiencia personal en la preparación de las hallacas, destacando cómo esta tradición ha sido una actividad colectiva en su familia. “Hacer hallacas es unión, es familia”, comentó Santana, agregando que la hallaca no solo satisface el hambre, sino que representa una experiencia emocional profunda: “La felicidad tiene tres ingredientes que son el disfrute, la satisfacción y el propósito. Entonces yo creo que cuando comemos hallacas, comemos felicidad”.

La Hallaca: De Regiones a la Diáspora

El panel también profundizó en las variaciones regionales de la hallaca. Daniel Torrealba, chef llanero, destacó las características únicas de la hallaca de su región, subrayando que “no tienen ni alcaparra, ni encurtidos, ni vino tinto, ni pasa, por ejemplo; no son dulces, son de mucha carne y el guiso se espesa con la misma harina de maíz”. Su intervención resaltó cómo los ingredientes y métodos de preparación se adaptan a las tradiciones y recursos de cada región venezolana. Por su parte, Yelitza Acosta, conectada desde Maturín, compartió las particularidades de las hallacas en la región oriental, mencionando el uso de hojas de maíz asadas y la preservación de técnicas ancestrales en su elaboración. Explica que esta versión era utilizada en tiempos antiguos, particularmente en el siglo XIX, para conservar los alimentos durante largos viajes o periodos prolongados. Esta técnica consistía en secar el guiso macerado, que contenía carne molida de cerdo, y mezclarlo con galletas de soda como un ingrediente adicional para absorber la humedad. Luego, se envolvía en hojas de maíz asadas, antes de que se adoptara el uso de hojas de plátano.

La transmisión también contó con la participación de Claudia Calderón, chef venezolana en Barcelona, quien explicó cómo la hallaca sigue siendo un punto de conexión para los venezolanos en el extranjero. “La hallaca es un regalo de conexión con nuestra cultura”, comentó Calderón, señalando los desafíos de encontrar ingredientes como el ají dulce, pero también cómo la receta se adapta a nuevas realidades. Miro Popic también reflexionó sobre el impacto de la diáspora, mencionando que muchos venezolanos recurren a plataformas como Amazon para comprar hojas de plátano y otros ingredientes esenciales, demostrando cómo la tecnología ayuda a mantener viva la tradición culinaria.

En una reflexión más amplia sobre la gastronomía venezolana, Popic citó una frase que escuchó en Cataluña: “La cocina no es más que el paisaje puesto en la cacerola.” Con esta idea, resaltó cómo la hallaca, al igual que otras tradiciones culinarias, refleja las características geográficas y culturales de las distintas regiones de Venezuela.

Los panelistas coincidieron en la necesidad de involucrar a las nuevas generaciones en la preparación de la hallaca. Miro Popic advirtió sobre la realidad de un “exilio de la hallaca” dentro de Venezuela, debido a la crisis económica que dificulta su preparación en muchos hogares. A pesar de esto, el evento subrayó la importancia de seguir transmitiendo estas tradiciones culinarias como un acto de resistencia cultural. “Hacer hallacas no es solo cocinar, es preservar nuestra identidad”, concluyó Santana.

Jaime Llanos, María Elisa Römer, Daniel Torrealba, Rubén Rojas, Felicia Santana, Miro Popic, Luisa Pulido y Juan Carlos Bruzual

Este evento virtual ofreció una reflexión sobre la gastronomía venezolana, sirvió como un recordatorio de la importancia de mantener vivas nuestras tradiciones. Venezuela Gastronómica reafirmó su compromiso con la difusión de la cocina venezolana, invitando a todos los interesados a ver la grabación completa del evento disponible en su canal de YouTube.

Esta entrada tiene un comentario

  1. Walter Elías

    SABROSOOO!! Este reportaje de la hallaca, Estoy en Asturias y ya me comí una, echa por manos venezolanas. Felicidades!

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