La II Bienal Mérida Imagina 2024, con el tema «Llámennos venezolanos», ha reunido a más de 40 fotógrafos venezolanos, dispersos en diversas latitudes, quienes han enviado sus trabajos para formar parte de este significativo evento. Esta bienal, que comenzó en los espacios expositivos de la Universidad de los Andes en Mérida el pasado 3 de mayo, ha recorrido ya varios escenarios, llegando en julio a Caracas, donde fue inaugurada en el centro de arte Los Galpones.
Uno de los momentos más destacados de la inauguración en Caracas fue la presentación y bautizo del libro «Llámennos venezolanos», cuya portada, a cargo del diseñador gráfico Erlen Zerpa, muestra una poderosa imagen del Cacique Arichuna, un guerrero de la tribu de los Jiraharas, ya extinta. Este libro, que reúne una selección de las obras presentadas en la bienal, ha sido un proyecto cuidadosamente elaborado, con un prólogo escrito por Eli Larrucea. Destacando que la convocatoria superó las expectativas, logrando representar al país en su totalidad a través de imágenes de gran calidad y diversidad, reafirmando la idiosincrasia venezolana. “No puede haber arte sin la libre lucha del pensamiento y sus contradicciones”, añade, subrayando la importancia del diálogo abierto en el arte.
Pablo Krisch, director y mente creativa de la bienal, reflexiona en el libro sobre la energía renovada que ha surgido en tiempos difíciles, permitiendo que los fotógrafos participantes se conecten en una Venezuela profundamente afectada por las circunstancias. Krisch enfatiza que este encuentro ha sido posible gracias a la autogestión de los mismos fotógrafos, quienes, a pesar de las adversidades, han sabido forjarse a sí mismos, reinventándose y resistiendo las imposiciones del caudillismo, que ha intentado distorsionar tanto sus orígenes como sus destinos.
Krisch subraya también la poderosa identidad venezolana, con una personalidad única y un origen diverso aún por explorar. Aunque los pasados de los venezolanos sean diferentes, para Krisch, el futuro es prometedor y el momento de renacer ha llegado. «Es el momento de presentarnos ante el mundo como lo que somos: venezolanos», afirma con convicción.
La exposición de la II Bienal Mérida Imagina 2024, que actualmente se exhibe en la sala Oscar d’Empaire del Centro de Bellas Artes Ateneo de Maracaibo, promete trascender las fronteras venezolanas, con planes de ser exhibida en Francia, donde muchos venezolanos residentes en ese país participaron en esta muestra.
En cuanto al diseño del libro «Llámennos venezolanos», Erlen Zerpa destaca la importancia del proyecto no solo por su contenido, sino por el esfuerzo de preservación histórica que representa. Según Zerpa, en una conversación previa con Krisch, ambos compartieron su preocupación por la falta de documentación y publicaciones en el arte y la fotografía de Venezuela, especialmente en la era digital actual, donde la crisis del país ha limitado la producción de libros y catálogos. Fue esta conversación la que inspiró a Krisch a solicitar la colaboración de Zerpa para la diagramación del libro.
El proceso de diseño no estuvo exento de desafíos. Para Zerpa, el mayor reto inicial fue lograr unificar los textos recibidos y mantener la cohesión visual del libro sin sacrificar la individualidad de cada obra. Con el apoyo de colegas como Jorge Luis Santos, Marcos Isaías y Luis Trujillo, Zerpa logró darle coherencia al texto y al diseño, analizando cada imagen a profundidad y permitiendo que la fotografía fuese la protagonista.
Por otra parte, Zerpa espera que el libro «Llámennos venezolanos» perdure en el tiempo y marque un hito en el diseño de publicaciones para exposiciones colectivas en Venezuela. Para aquellos interesados en adquirir esta obra, estará disponible en Amazon, proporcionando así una ventana al mundo para la expresión visual de la identidad venezolana.
Esta bienal no solo celebra la fotografía venezolana, sino que también abre un espacio de reflexión sobre lo que significa ser venezolano en el mundo actual. A través de cada imagen, se cuenta una historia de resiliencia, diversidad y un futuro que, a pesar de los desafíos, promete ser tan vibrante y multifacético como la propia Venezuela.







Felicitaciones a todo el equipo, a todos y cada uno de los fotógrafos que enriquecen esta obra, ellos han visto más allá del tiempo, más allá de las fronteras… Llevan a Venezuela en el alma, en el corazón , en la piel… donde quiera que vayan.