Escribo tu nombre en el viento,
pero el viento no lo devuelve.
Solo el eco de mi propia voz
me responde con burla y lástima.
¿Por qué sigues latiendo, corazón inútil?
¿Qué sentido tiene respirar
si el aire ya no trae tu perfume?
Si mis manos no pueden encontrarte,
¿para qué seguir alargando este invierno?
Las flores se abren sin vergüenza,
como si el mundo no hubiera caído,
como si mi dolor no importara.
Qué cruel es la vida que sigue danzando
cuando uno ya no quiere moverse.
Si amar es luz, yo habito en sombra.
Si amar es fuego, que me reduzca a nada.
Porque sin ti no hay sendero,
no hay promesa,
no hay razón.
Autora: Luciana Fernández – poeta venezolana residenciada en Argentina.
Hermosa foto, el escrito llega al alma. Felicidades.