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Caracas sangrante por Nelson Garrido

La imagen como herida abierta

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La obra de Nelson Garrido no busca suturar. Por el contrario, insiste en mantener la herida visible, abierta, supurante. En la conversación con el profesor José Briceño para Notas Fotográficas, Garrido reafirma una ética visual que lo ha acompañado durante más de cuatro décadas: la fotografía como exorcismo personal y, a la vez, como espejo incómodo de una colectividad. Como artista situado deliberadamente en la periferia del poder, Garrido entiende la imagen no como ornamento ni como mercancía, sino como un acto de fricción. Su temprana formación junto a Carlos Cruz-Diez, en París, resulta clave para comprender esta postura: allí aprendió que el lenguaje visual no es decorativo, sino estructural; no ilustra ideas, las construye. Desde ese aprendizaje, su fotografía se articula como pensamiento crítico encarnado en imagen.

El exorcismo cristiano: santos, martirio y deseo

Uno de los núcleos más incisivos de su ideario surge de una experiencia íntima: la educación en colegios de curas. Garrido no habla de la religión como fe, sino de la institución eclesiástica como aparato de control simbólico. De ese conflicto nacen sus célebres “Santos”, una serie que no pretende provocar gratuitamente, sino procesar un trauma. “La fotografía la uso como una manera de exorcizar problemas interiores”, afirma, subrayando que su obra no se hace para chocar, aunque inevitablemente choque.

En la conversación, Garrido describe la iconografía cristiana como “profundamente sadomasoquista”: cuerpos torturados que, aun en el martirio, exhiben una expresión de goce, de iluminación. El sufrimiento aparece erotizado, estetizado, legitimado. Esa lectura (que subvierte la mirada devocional) es el punto de partida de su trabajo con los santos. No se trata de blasfemia, sino de desmontaje: señalar cómo el deseo, el pecado y el dolor fueron inscritos en el imaginario visual desde la infancia. La serie funciona como una purga simbólica contra la culpa aprendida, contra la pedagogía del castigo que marcó generaciones enteras.

Santa Panam por Nelson Garrido

Caracas sangrante: imagen, violencia y profecía

Si los santos exorcizan lo íntimo, Caracas sangrante articula lo colectivo. Esta imagen (que este año ha cumplido 30 años) se ha convertido en una de las fotografías más emblemáticas del arte venezolano contemporáneo. Garrido es enfático: la violencia no comenzó con un régimen político específico. La ciudad ya sangraba. La obra nace como respuesta a una exposición titulada Caracas Utópica, donde predominaban visiones edulcoradas de la capital. Frente a esa negación, Garrido decide mostrar la llaga.

Define la pieza como “un manifiesto de un hombre de a pie”. No habla desde la tribuna ni desde la ideología, sino desde la experiencia cotidiana de un ciudadano atravesado por la inseguridad, el miedo y la sangre invisible que muchos preferían no nombrar. La potencia de la imagen radica en que verbaliza (visualiza) una sensación compartida pero silenciada. Como él mismo señala, cuando el artista se atreve a decir lo que todos sienten y nadie expresa, la obra deja de ser individual y se vuelve colectiva.

La democratización del píxel: celular, IA y copyleft

Lejos de la nostalgia tecnicista, Garrido asume con lucidez los cambios tecnológicos. Su defensa del celular como herramienta fotográfica no es una concesión pragmática, sino una posición política: el teléfono vuelve al fotógrafo “invisible” y, al mismo tiempo, democratiza la producción de imágenes. La fotografía deja de ser un privilegio técnico para convertirse en un derecho expresivo. “Todo el mundo levanta su propia realidad”, afirma, sin idealizar el resultado, pero celebrando el acceso.

En esa misma línea se inscribe su aproximación a la inteligencia artificial. Garrido rechaza el negacionismo y propone “joder al sistema” desde dentro: usar la IA como herramienta, no como sustituto del pensamiento. Para él, la máquina no crea sola; requiere conocimiento, referencias, decisiones estéticas. Su postura conecta con el concepto de copyleft: una circulación abierta de la imagen, donde el valor no reside en la propiedad, sino en el uso crítico y creativo. La tecnología, como antes la cámara o el Photoshop, es un campo de disputa simbólica, no un enemigo a destruir.

«Cuando el artista se atreve a decir lo que todos sienten y nadie expresa, la obra deja de ser individual y se vuelve colectiva»

Nelson Garrido

El ciclo de la ONG: cerrar para que otros abran

La Organización Nelson Garrido (ONG) fue, durante dos décadas, un epicentro contracultural en Caracas: escuela, galería, espacio de encuentro para fotógrafos, poetas, activistas y disidencias. Su cierre, lejos de ser una derrota, responde a una ética del relevo. “Todo tiene un ciclo”, sostiene Garrido. Aferrarse a las estructuras sería traicionar el espíritu que las hizo necesarias.

En un país donde el Estado dejó de responder, la ONG fue autogestión y resistencia. Pero el tiempo cambió, la pandemia aceleró transformaciones, y nuevas generaciones comenzaron a crear sus propios espacios (muchos desde el interior del país, otros desde el exilio), varios liderados por exalumnos. Cerrarla fue, en ese sentido, un gesto de coherencia: retirarse para no ocupar el lugar que otros deben construir.

Nelson Garrido por Beto Gutiérrez

No estar a la venta

El hilo que atraviesa toda la conversación es la honestidad interna. Garrido no cree en premios, en consagraciones ni en el mercado como legitimador último. Aceptó el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1991 no como triunfo personal, sino como reconocimiento a la fotografía como lenguaje. Su conflicto no es con una bandera específica, sino con el poder en cualquiera de sus formas. Por eso su obra ha sido censurada una y otra vez.

“No estar a la venta” no es una pose romántica, sino una práctica diaria: hacer imágenes para sobrevivir espiritualmente, no para agradar. En tiempos de sobreproducción visual y complacencia algorítmica, la lección de Garrido resulta incómoda y necesaria. La fotografía, cuando es honesta, no calma: arde. Y en esa combustión sigue encontrando sentido.

La entrevista completa está en el canal Youtube.com/@notasfotograficas

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