Existe el cosmos y existe el caos.
Los árboles han perdido sus ramas.
Sus troncos están frágiles.
Algunas flores florecen y otras se marchitan.
Evanescencias.
Materia descompuesta: vida.
Madre fértil.
Madre creadora.
Deméter, Perséfone.
El mar insiste en mí.
Esta vez está en calma.
Hay una barca y me niego a subir.
Siento dolor. Amor, mucho amor. Y me calmo otra vez. Descanso.
Me paso la lengua por mi piel… me muerdo la mano. Mi muñeca.
Siento sal. Mis lágrimas. El mar. Siento y saboreo. ¿Qué es todo?
Respiro, espero.
Vuelvo a donde siempre es silencio.
Al lugar primigenio. Al origen.
Vuelvo a mi primera cuna.
Al nacimiento de la luz.
Placenta. Refugio.
Nazco del agua.
Nazco del líquido amniótico del útero materno.
Un viaje iniciático.
Contemplación. Silencio. Quietud.
Mis sentidos. Y un sexto sentido.
Un cuerpo de luz se desvela. Un árbol que arropa.
Huele a madera. y se escuchan los sapos. Miles de ellos.
Muero antes de morir.
Siento el gozo del éxtasis.
Conozco mi verdadero Ser, el alma.
En mi selva, hay lenguas que ocultan algo.
Son tan grandes que apenas me veo.
Apenas me reconozco. Mucha inmensidad. Mucha intensidad.
Consciente de mi mortalidad y de mi inmortalidad.
Liberada del cuerpo y de mis sentidos.
Vuelvo a nacer.
“Nada más natural que lo sobrenatural encarnase en el hombre y en su lenguaje”
Octavio Paz - Las Peras del Olmo
Génesis. Foto Marienna García-Gallo