El Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, en Segovia, acoge Pneuma. Entre los silencios del movimiento, la primera exposición individual en España del artista electrocinético venezolano Elías Crespín (Caracas, 1965). La muestra, decisiva en su recorrido internacional, entrelaza memoria personal, investigación tecnológica y una poética visual capaz de convertir la abstracción matemática en una experiencia casi orgánica de respiración y tiempo.
En la obra de Elías Crespín, la tecnología no aparece como fin, sino como condición de posibilidad de una poética del movimiento. Cada pieza incorpora pequeños ordenadores enlazados a circuitos que activan motores; estos, a su vez, desplazan formas suspendidas por hilos casi imperceptibles. En ese dispositivo mínimo se inscriben tanto la geometría de la obra como el modelo matemático que rige su desplazamiento: una escritura algorítmica que, al desplegarse en el tiempo, adquiere la precisión y la levedad de una coreografía.
La tecnología asume así una función a la vez estructural y generativa: traduce ecuaciones, líneas de programación y patrones abstractos en presencias móviles que se ofrecen a la mirada del espectador. Pero su eficacia estética reside, precisamente, en su discreción. Lo que el público percibe no es el mecanismo, sino la lenta y silenciosa danza de las formas en el espacio. En la obra de Crespín, la técnica se vuelve casi intangible: un dispositivo invisible que hace sensibles los algoritmos matemáticos y transforma datos, código y cálculo en una experiencia de contemplación.
En esta conversación, el artista electrocinético nos lleva por un recorrido donde la tecnología, lejos de imponerse, se convierte en vehículo de contemplación entre los silencios del movimiento.
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Pregunta. Pneuma se presenta como tu primera exposición individual en España. ¿Qué significado tiene para ti este hito en tu trayectoria internacional y por qué Segovia como escenario?
Respuesta. Es una exposición que va a tener una repercusión importante porque se trata de la primera muestra individual en un museo español. Esta exposición nace a raíz de la presencia en la Feria ARCO de Madrid y es una continuación natural de la emoción que ha suscitado. Con la del Museo Esteban Vicente se suscitó aún más interés.
¿Por qué Segovia? Hace 15 años conocí el museo porque hubo una exposición colectiva en la que había obras de mi abuela. Fue una muestra muy sensible y delicada, titulada Frágil, con obras minimalistas y lineales, compatibles con la obra de mi abuela. Fui con mi madre a Segovia y asistimos a la inauguración.
Cuando la actual conservadora del Museo Esteban Vicente, Ana Doldán, visitó mi exposición en ARCO, mostró interés en mi obra. Exponer en este museo tiene un gran valor personal para mí, porque mi abuela también expuso allí. Creo, además, que mi obra es novedosa y se sale un poco del patrón habitual de lo que el público segoviano está acostumbrado a ver en el museo. Al final, habrá un impacto y, sobre todo, un intercambio cultural, que es lo más importante.
Pregunta. La muestra reúne más de treinta obras realizadas entre 2004 y 2024. ¿Cómo se articula ese recorrido de dos décadas dentro de la exposición y qué evolución desea percibir el espectador?
Respuesta. Yo me conecto con la obra cuando la realizo; es una expresión de mi pensamiento y de mi alma. Espero que conecte con la contemplación del espectador y que este viva una experiencia positiva, que la disfrute y se vaya contento. No espero una reacción concreta.
No hay una cronología de las obras en la exposición, sino una organización arquitectónica, un diálogo entre las piezas por su tipología y características propias. Aunque todas suben y bajan de manera particular, la disposición de los elementos suspendidos, el material y el nivel de conexión física entre ellos cambian la libertad y las posibilidades coreográficas de la obra, y ahí se establecen relaciones.
En la sala 3 del museo, por ejemplo, predominan obras concéntricas alineadas en una danza coreográfica. Hay dos piezas pentaconcéntricas en el área de la capilla, dentro de esa misma sala. Se establece así un diálogo tipológico entre las obras.
Pregunta. Tus obras transforman geometría, matemáticas, luz y programación en coreografías suspendidas. ¿Qué materiales y sistemas técnicos utilizaste en las piezas expuestas y cómo dialogan entre sí en el espacio del museo?
Respuesta. Uso pequeños ordenadores integrados en la plataforma técnica de la obra, conectados a un sistema de circuitos electrónicos que controlan los motores que mueven los elementos suspendidos mediante hilos muy delgados.
En ese ordenador hay un programa que contiene la geometría de la obra y un modelo matemático e informático de la danza. Ese programa permite que los motores muevan los elementos y materialicen esa danza a lo largo del tiempo ante los ojos del espectador.
Pregunta. ¿Qué tipo de experiencia sensorial y emocional esperas que viva el visitante al recorrer Pneuma? ¿Se trata de contemplación, asombro, introspección o incluso una percepción alterada del tiempo?
Respuesta. En general trato de no establecer ni inducir un pensamiento o una idea particular. Presento la obra y dejo que su modulación y desarrollo provoquen lo que tengan que provocar en el espectador.
No hay una expectativa específica. He visto reacciones y puedo imaginar algunas posibles, pero no es lo que busco. Aunque, si ocurre, es bueno.




Pregunta. Tu obra desentraña el legado del constructivismo en diálogo con las nuevas tecnologías. ¿Por qué te interesa explorar esa narrativa y cómo resignificas ese lenguaje histórico en el contexto contemporáneo digital?
Respuesta. No es un proceso intencional o consciente. Tengo un interés por la formalidad y la abstracción de la geometría, pero es un interés muy personal, interno.
¿Que si corresponde a un movimiento artístico como el constructivismo? Eso es un análisis posterior que escapa a mis atribuciones.
Pregunta. Finalmente, ¿hacia dónde crees que evolucionará tu investigación en arte cinético en los próximos años? ¿Qué nuevas preguntas te interesa explorar?
Respuesta. No sé hacia dónde evolucionará. Estoy explorando nuevos materiales, como el vidrio o la lana, algo que ya he comenzado.
He realizado una obra con elementos de vidrio que presenté en el Palais de Tokyo, y quiero desarrollar otra. También estoy trabajando con hilos de lana, pero no tengo una dirección definida ni un cambio radical en mi obra. Por ahora sigo en lo mío.
La pieza más reciente con material innovador es La danza de las catenarias, presentada en la Maison de l’Amérique Latine (Casa de América Latina), con curvas de hilos de lana suspendidos de los elementos.
Es difícil dar giros bruscos en el trabajo y hacer algo completamente distinto, aunque siempre lo intento. Recuerdo las palabras de un artista venezolano radicado en Francia que decía que le criticaban por hacer siempre líneas, y él respondía: “pues yo sigo haciendo rayitas”.




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Créditos fotografías: Vistas de la exposición Elias Crespin. PNEUMA. Entre los silencios del movimiento, Museo Esteban Vicente, Segovia, España. Fotografías: Juliette Valentin © Atelier Elias Crespin