Enchroma es una serie de fotografías documentales en color sobre la ciudad de Montevideo, Uruguay. El proyecto reúne el trabajo de los fotógrafos Aarón Sosa y Kremlin Prieto, ambos venezolanos; José Negro, español; y Edgardo Andrade, panameño. Las imágenes fueron curadas por la fotógrafa y artista cubana Gilda Pérez de Grandal, esposa del maestro fotógrafo Ramón Grandal, a quien está dedicada esta exposición. Los textos que acompañan la muestra son de su hija, Kelly Martínez-Grandal, poeta y artista cubano-venezolana. Actualmente, la serie se exhibe en la Embajada de México en Uruguay.
Para los extranjeros que vivimos en Montevideo, es común escuchar de los propios montevideanos que su ciudad es «gris», sin vida ni color. Se suele decir que el color quedó en el Caribe o en las zonas cercanas al Ecuador. Sin embargo, en Montevideo, la luz solar incide de una manera particular: debido a su ubicación, satura todo lo que toca. Es una luz única, que se da en muy pocos lugares del mundo, tanto por su intensidad como por su duración. En ciertas épocas del año, por ejemplo, los atardeceres se extienden hasta las 9 de la noche.
Al enfrentarnos a esta percepción y contrastarla con lo que capturamos a diario —su luz, sus colores, los atardeceres en la Rambla de Playa Ramírez—, nos dimos cuenta de que había una discrepancia entre esa opinión tan extendida y lo que nuestras cámaras revelaban en las calles.
Nuestras fotografías a color de Montevideo coincidían sorprendentemente: cada uno con su propia percepción y estilo, pero todas en armonía, componiendo una narrativa que destaca el color que habita en la cotidianidad de la ciudad. Así nació Enchroma. El título hace referencia a los lentes diseñados para que las personas daltónicas puedan apreciar los colores. De manera similar, nuestro objetivo es que quienes no se han percatado de ellos puedan, a través de nuestras imágenes, descubrir los colores que existen en su día a día.
Enchroma es un proyecto sobre Montevideo creado por extranjeros y expuesto en la Embajada de México en Uruguay. Es nuestra forma respetuosa de mostrarles otra manera de apreciar su ciudad.
Texto de sala
Hay un París de Brassaï y un París de Willy Ronis. Hay una Ciudad de México de Manuel Álvarez Bravo y un Valparaíso de Sergio Larraín. Hay, incluso, una Nueva York de Weegee. Ciudades que los fotógrafos también construyen.
La relación entre fotografía y ciudad existe desde el momento mismo en que la fotografía dejó atrás lo pictórico. Podría decirse que en esa transición comenzó una parte fundamental de su independencia. La pasarela, de Alfred Stieglitz, o El pulpo, de Alvin Langdon Coburn, evidencian una conexión con lo urbano que es, ante todo, posibilidad y exploración. ¿No son, acaso, la fotografía y las ciudades (tal como las conocemos) dos de los grandes signos de la modernidad? ¿Hijas de una misma Revolución Industrial?
Los fotógrafos se apropiaron de las urbes, desentrañaron aquello que tienen de imagen fija y, por tanto, de superficialidad. En un siglo XX donde lo turístico redujo identidades a lo kitsch, esa deconstrucción se centró en exponer el rostro más crudo de las ciudades. En Chroma también se descorre un velo, pero en dirección opuesta: se revela el lado más luminoso y colorido de un Montevideo marcado por el mito de su grisura europea y melancólica. Aquí, Montevideo se muestra como un espacio latinoamericano, es decir, como un espacio híbrido.
Tal vez porque los fotógrafos aquí reunidos son emigrantes (aunque todo fotógrafo, de alguna manera, siempre lo es), la mirada resulta doblemente desprejuiciada.
Este es el Montevideo de Aaron Sosa, Edgardo Andrade, José Negro y Kremlin Prieto. En sus imágenes no hay una búsqueda forzada de belleza. Contenido en su caso, son las fronteras móviles de una ciudad.
Kelly Martínez-Grandal.
Miami, 2024.
Lugar de la exposición: Embajada de México en Uruguay / 25 de Mayo 512, esq. Treinta y Tres, Ciudad Vieja, Montevideo – Uruguay
Nota Editorial
Mirada Ecléctica celebra la pluralidad de ideas y perspectivas que enriquecen el diálogo cultural. Los textos publicados reflejan las visiones personales de sus autores, las cuales no representan necesariamente la posición editorial de la revista.
Suerte la de uno conocer a Aaron Sosa y Edgardo Andrade. Felicitaciones!