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Gerry Weil. Foto: Sandro Oramas

Vivir al ritmo del jazz:
Gerry Weil in memoriam

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No ha pasado un mes desde la partida de Gerry Weil (agosto 1939 – noviembre 2024), y sus seguidores, amigos y exalumnos siguen celebrando su memoria en las redes sociales. Gerry fue un músico de jazz extremadamente prolífico e innovador, además de productor, educador y mentor querido y respetado por más de cuatro generaciones, desde los años 60 hasta su fallecimiento el pasado 16 de noviembre, a los 85 años.

Nacido y criado en Viena, Gerhard Von Weilheim (Gerry Weil) descubrió su pasión por la música a temprana edad, tocando el acordeón en bares vieneses. Su vida cambió al escuchar, con la llegada de los aliados, las primeras notas de jazz que provenían de un tanque de guerra estadounidense. La melodía era In the Mood de Glenn Miller, un himno de liberación que marcaba el fin de la Segunda Guerra Mundial. Desde ese momento, Gerry supo que el jazz sería la música de su vida. “El jazz es la apertura hacia lo insospechado, es la puerta hacia la libertad”, afirmó en la biografía que le dedicó Cristina Rafalli. Esa búsqueda insospechada de libertad lo llevó a emigrar a Venezuela en 1948, con apenas 17 años.

Pocos años después de llegar, y con unas escasas clases de piano en su haber, Gerry se integró a la emergente movida de jazz de la esplendorosa Caracas de los años 50. Asistió a los históricos conciertos de John LaPorta en el Teatro Nacional en 1956, Louis Armstrong en la recién inaugurada Concha Acústica de Bello Monte en 1957, y Woody Herman en el Teatro Nacional en 1958. Pronto se convirtió en el sideman estrella de los clubes de jazz caraqueños, lo que consolidó su primera etapa como jazzista. En 1965 grabó su primer disco, Quinteto de Jazz de Gerry Weil, considerado la primera grabación de jazz en estudio en Venezuela. Desde entonces, Gerry se estableció como una de las mayores referencias del género en Venezuela y Latinoamérica.

Su formación clásica autodidacta, sumada a su dominio de los estándares del bebop, hard bop, free jazz y jazz rock liderado por Miles Davis, lo posicionó como figura clave en la escena musical venezolana. En los años 70, con el ensamble de La Banda Municipal —una agrupación vanguardista integrada por Alejandro Blanco Uribe, Vinicio Ludovic, Richard Blanco Uribe, Edgar Saume y Gerry—, dejó un hito en la historia de la música progresiva y de fusión en Venezuela. Esta banda se caracterizó por incorporar elementos melódicos y rítmicos del joropo y las tradiciones afrovenezolanas.

Aunque su discografía no es extensa para una carrera de más de cinco décadas, incluye un vasto repertorio de composiciones y arreglos que podrían considerarse estándares del “jazz venezolano”. Además de su legado como compositor y arreglista, su labor como educador fue monumental: formó a innumerables músicos, cantautores, bandas y compositores de géneros diversos. Entre sus alumnos se encuentran Ilan Chester, Nené Quintero, Franco de Vita, Yordano, Caramelos de Cianuro, Desorden Público, María Rivas, Huáscar Barradas, Otmaro Ruiz y Luis Perdomo, entre otros. Para ellos, Gerry no solo enseñó música, sino también la importancia de ser seres humanos sensibles y espirituales, inspirado por sus estudios de los místicos orientales como Sri Ramana Maharshi, el reiki, el budismo zen y las tradiciones indígenas norteamericanas.

Ejemplo de esta vida mística y creativa son sus últimas producciones, concebidas durante la pandemia del COVID-19. Entre ellas destacan Gerry Weil Sinfónico, nominada al Latin Grammy en 2021 como Mejor Álbum Instrumental, y Gerry Plays Bach, donde interpretó las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach, grabadas en 2023.

El legado de Gerry Weil permanecerá vivo a través de sus obras inéditas, que, según su hijo Gerhard Weil, serán publicadas próximamente. En su emotivo funeral, familiares, amigos y exalumnos se despidieron al son de la Big Band Jazz del Sistema, que interpretó algunas de sus composiciones.

Gerry Weil deja un inmenso vacío en la escena musical venezolana, pero también una ventana abierta para que las nuevas generaciones sigan el camino que trazó con disciplina, constancia y convicción. Su espíritu liberador y universal del jazz continúa inspirándonos.

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